Cuando se habla del histórico viaje del Apolo 11 a la Luna, las miradas suelen dirigirse hacia los astronautas, las naves espaciales y, por supuesto, la NASA. Sin embargo, hay una pieza clave en esta proeza que sigue siendo, en gran parte, desconocida: la contribución de la ingeniería aeronáutica española.
Lejos de los focos, ingenieros y técnicos españoles desempeñaron un papel esencial en el éxito de la misión, asegurando que la comunicación y los sistemas de navegación funcionaran sin problemas durante cada uno de los momentos críticos del viaje. Su implicación, fundamental y determinante, no solo fue crucial en 1969, sino que dejó un legado perdurable, situando a España a la vanguardia de la ingeniería aeronáutica.
La industria aeroespacial en la economía española
En la actualidad, la industria de la ingeniería aeronáutica en España tiene un papel estratégico dentro de la economía nacional, con un crecimiento sostenido en facturación, empleo y exportaciones. En 2023, el sector alcanzó una facturación de 9.927 millones de euros, un 12,9% más que el año anterior, según el informe de PwC para TEDAE presentado en noviembre de 2024. La aviación militar representó 5.197 millones de euros, impulsada por contratos de defensa, mientras que la industria espacial alcanzó los 1.200 millones, con un crecimiento interanual del 12,6%. A nivel regional, Andalucía y el País Vasco concentraron gran parte del volumen de negocio. La industria aeroespacial andaluza facturó 2.743 millones de euros en 2023, mientras que el País Vasco alcanzó los 2.882 millones, destacando su especialización en motores y aeroestructuras.
El sector también ha experimentado un crecimiento significativo en el empleo. En 2023, generó 215.607 puestos de trabajo, tanto directos, como indirectos e inducidos, con un coeficiente multiplicador de tres empleos adicionales por cada puesto directo, según PwC-TEDAE. La estabilidad en la contratación responde a la alta demanda de perfiles técnicos en fabricación, mantenimiento y desarrollo de aeronaves y sistemas espaciales. Las regiones con mayor actividad aeronáutica, como Madrid, Andalucía, Aragón y el País Vasco, concentran la mayor parte de estos empleos.
Las exportaciones también muestran una trayectoria ascendente. En el sector espacial, el 74% de la facturación tuvo como destino mercados internacionales, mientras que las ventas de aeronáutica civil en el exterior superaron los 1.618 millones de euros en el primer semestre de 2024, reflejando un incremento interanual del 8,7%. En el ámbito militar, España ocupó la octava posición entre los mayores exportadores de armamento entre 2019 y 2023. Dentro de este segmento, el 70% de las exportaciones de defensa correspondió a aeronaves.
El impacto del sector en la economía española es significativo. Según los últimos datos disponibles, correspondientes a 2023, su contribución al PIB alcanzó los 13.900 millones de euros, equivalente al 1,3% del total nacional. En el ámbito industrial, la aportación ascendió a 19.688 millones, lo que representó un 12,1% del PIB manufacturero. La actividad aeronáutica lidera el sector aeroespacial con 13.776 millones de euros generados, mientras que la industria espacial mantiene su expansión aportando 1.964 millones.
En definitiva, la ingeniería aeronáutica española se ha consolidado como un sector clave en la industria de alta tecnología, con un fuerte impacto en el empleo, la innovación y la exportación de bienes de alto valor añadido. Su peso en el PIB industrial y su capacidad para desarrollar tecnologías avanzadas la posicionan como un sector prioritario para la competitividad del país.
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