El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) es un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Trabajo y Economía Social. Junto con los Servicios Públicos de Empleo de las Comunidades Autónomas, forman el Sistema Nacional de Empleo, con el fin de contribuir al desarrollo de la política de empleo, gestionar el sistema de protección por desempleo y garantizar la información sobre el mercado de trabajo.
Al frente del SEPE se encuentra Gerardo Gutiérrez Ardoy, técnico de gestión de empleo del Estado y técnico de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (en excedencia), pertenece al Cuerpo de Técnicos Superiores de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, especialidad jurídica. Desde 1992 hasta la fecha ha prestado servicios en el ámbito del Sistema Nacional de Empleo, tanto a nivel estatal (Instituto Nacional de Empleo), como a nivel autonómico (Servicio Público de Empleo de Castilla-La Mancha).
De 2008 a 2011 fue director general de Empleo del Servicio Público de Empleo de Castilla-La Mancha (SEPECAM), y desde julio de 2018 ocupa el cargo de director general del SEPE.
¿Qué balance realiza de su gestión en estos seis años?
Estos últimos 72 meses, más de seis años, han pasado en paralelo al cambio de época en la que nos encontramos. El primer año y medio transcurrió no sin dificultades, pero en un entorno de gestión y avances de algunas medidas que nos prepararon para afrontar mejor la situación: Plan de Choque para el Empleo Joven, Plan Reincorpórate para personas en desempleo de larga duración, recuperación de la regulación del subsidio para mayores de 52 años en las mismas condiciones que antes de los recortes del anterior Gobierno, mejora del clima de gobernanza en el seno del Sistema Nacional de Empleo y de las relaciones con los Interlocutores Sociales, mejora importante en la gestión de la formación y mejora retributiva del personal del organismo, al conseguir incorporar de forma permanente una cantidad adicional para el complemento de productividad ligada a objetivos.
Ese balance inicial fue satisfactorio. La pandemia y la respuesta que hubo que darle, y en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, ha conllevado, en primer lugar, la introducción de reformas estructurales en la política de empleo, regulando nuevas normas que nos han permitido actualizar las políticas activas de empleo y la racionalización, y la mejora y simplificación del nivel asistencial por desempleo, es decir, del régimen jurídico de los subsidios por desempleo.
En segundo lugar, se ha dado un paso de gigante en la modernización tecnológica del organismo, gracias a los fondos recibidos, incorporando nuevas herramientas y sistemas que nos están permitiendo mejorar la atención a la ciudadanía, al tiempo que conlleva mejorar en eficiencia y eficacia en la gestión interna que favorece y facilita el trabajo al personal del SEPE.
Todo lo anterior, como balance general, es positivo. Falta, y esto es muy importante, realizar la transformación definitiva en Agencia, la Agencia Española de Empleo, para aprovechar el impulso que permite a nivel de gestión presupuestaria y de recursos humanos esta nueva configuración jurídica que, además, debe conllevar una nueva Relación de Puestos de Trabajo, acorde con la respuesta que se exige al organismo. El personal del Servicio Público de Empleo se merece y necesita urgentemente un nuevo marco jurídico de regulación del organismo en el que trabaja, y una actualización y reconfiguración de sus puestos de trabajo y retribuciones.
“La pandemia cambió la perspectiva y transformó la forma en que había que responder en el seno de un servicio público”
En 2020, como decía, tuvo que gestionar los efectos de la pandemia del coronavirus en uno de los servicios públicos más sensibles, además de poner en marcha, por primera vez en España, el sistema de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para evitar que la covid-19 afectase gravemente a la viabilidad de las empresas y a sus trabajadores. ¿Cómo recuerda esta etapa?
La pandemia cambió nuestras vidas y la forma de verla. Cambió la perspectiva y transformó la forma en la que había que responder en el seno de un servicio público. En la primera semana hubo que tomar la decisión de confinar a la mayoría del personal del SEPE en sus viviendas, al tiempo de asegurar que desde ellas podían seguir realizando su trabajo; además, en un marco jurídico y de gestión distinto al que había hasta el 14 de marzo de 2020.
La respuesta del personal del SEPE fue heroica. Durante el año 2020, fue capaz de gestionar el pago de más de treinta y cinco mil millones de euros a más de ocho millones de personas. De ellas, cuatro millones doscientas mil personas estuvieron en ERTE, es decir, que no extinguieron su relación laboral, sino que la suspendieron, lo que permitió su reincorporación paulatina a sus puestos de trabajo conforme la situación lo iba permitiendo.
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