El estudio se ha centrado en los indicadores pertenecientes a la certificación Cradle to Cradle y a la iniciativa de la Fundación Ellen MacArthur. Se complementa con el cálculo del indicador de circularidad propuesto por Cullen.
El estudio de IDNÓVAM parte de la premisa de que es necesario que la actividad económica y el uso de recursos vayan por el mismo camino para evitar el agotamiento de materias primas y, provocar, por ello, la subida de los precios.
Esta filosofía es compartida y desarrollada por Michael Braungart y Willians McDonough creando el concepto Cradle to Cradle en el que se elimina la idea de residuo al ser ajena a la naturaleza y se preconiza la conservación de los “nutrientes” de los ciclos biológicos y técnicos.
- Los ciclos técnicos deben gestionar las reservas de las materias primas finitas manteniendo su alto valor añadido sin la pérdida de sus propiedades. Estos ciclos de la tecnosfera deben reducir al mínimo posible cualquier interacción negativa con la biosfera.
Tenemos que sustituir el concepto de “consumo” por el de “uso” para recuperar y restaurar la mayor parte de los recursos no renovables.
- El ciclo biológico comprende los flujos de materiales renovables. En el diseño de estos ciclos también se ha de perseguir la renovación del capital natural y de los nutrientes.
La economía circular aglutina estas ideas teniendo como objetivos los siguientes:
- Preservar y restaurar el capital natural gestionando las reservas finitas y equilibrando los recursos renovables.
- Extender la vida útil y/o aumentar la posibilidad de uso de productos, componentes y materiales tanto en los ciclos técnicos como en los biológicos manteniendo, en la medida de lo posible, su máximo valor; cuanto menos tarden estos en retornar al mercado, mayor será el potencial de ahorro económico y ambiental.
- Minimizar los residuos, el uso del suelo, del aire y del agua o el vertido de sustancias tóxicas.
Indicadores de circularidad
Podemos medir los indicadores de circularidad, bien basándonos en cifras globales de flujos materiales, energéticos o económicos o bien partiendo de características específicas de los materiales o componentes que forman un producto. El estudio de IDNÓVAM se centra en los indicadores a nivel micro que son los que se refieren a los productos finales y a los materiales y componentes que los forman.
Se definen dos conceptos empleados habitualmente en varias de las metodologías de cálculo de indicadores de circularidad:
- Contenido de reciclado (R1): es el porcentaje de material secundario o material recuperado que está presente en una materia prima. Este material secundario sustituye al material primario en la composición de las materias primas.
- Tasa de reciclaje: se define como el porcentaje de residuo generado en el fin de vida de un producto que es reciclado para convertirse en materia prima para un nuevo uso o producto. Tiene en cuenta:
- la tasa de recuperación (R2): se refiere al material que puede ser recuperado de forma efectiva al final de la vida útil
- la eficiencia o rendimiento de las operaciones de reciclaje (ER): se refiere al rendimiento del proceso de reciclaje
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