Por octavo año consecutivo, se ha presentado, el 2 de julio, el Barómetro Industrial del COGITI-Cátedra Internacional COGITI de Ingeniería y Política Industrial (UCAM), en cuyas páginas se incluye el informe Una perspectiva económica de la situación de la industria en España. El Barómetro Industrial, elaborado por el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) –con la colaboración de la Fundación Caja de Ingenieros– es un estudio sociológico en el que, a través de las respuestas ofrecidas por 2.388 Ingenieros Técnicos Industriales y Graduados en Ingeniería de la rama industrial de todos los ámbitos productivos y de toda la geografía española, se valora la situación actual del sector en España y su evolución –tanto a nivel nacional como regional–, así como una serie de temas de actualidad.
Por su parte, el informe Una perspectiva económica de la situación de la industria en España, que una vez más se incluye en esta edición del Barómetro ha sido elaborado por el Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas de España (CGE) utilizando la última serie de datos disponible, y en él se analiza la situación de la industria desde un punto de vista económico, a la vez que hace una comparativa de la situación en las distintas comunidades autónomas, así como entre España y el resto de países europeos.
En la presentación han participado representantes de ambas organizaciones. Por parte del COGITI, su presidente, José Antonio Galdón (director, a su vez, de la Cátedra Internacional COGITI de Ingeniería y Política Industrial –UCAM–), y la coordinadora del Barómetro, Mónica Ramírez; y por parte del CGE, su presidente, Miguel Vázquez Taín, y el director del Servicio de Estudios del CGE y coordinador del Informe, Salvador Marín. Ha cerrado el acto Miguel Gómez-Pavón, subdirector general de Estrategia y Ecosistemas Industriales (en funciones) del Ministerio de Industria y Turismo.
En su intervención, el presidente del COGITI, José Antonio Galdón, ha destacado la necesidad imperiosa de escuchar a los profesionales del sector y adoptar medidas enfocadas a la inversión y al desarrollo del tejido industrial, que permitan mejorar la competitividad en las pymes industriales. Puso especial énfasis en el modelo energético y en la necesidad de que sea estable, económico y seguro, además de un sector que impulse un nuevo tejido industrial y fortalezca nuestro camino hacia la autonomía estratégica. Por último, destacó la necesidad y oportunidad de la nueva Ley de Industria y Autonomía Estratégica, alineada con los objetivos europeos.
Por su parte, el presidente del CGE, Miguel Vázquez Taín, ha señalado que “la industria española, tras una lógica y destacada recuperación en 2021 y 2022 que siguió al drástico descenso de 2020, enfrenta un panorama mixto y volátil en 2023 y 2024, con signos que nos invitan a la prudencia y reflexión. A pesar de su importante efecto arrastre de la economía y su rol clave en la innovación, el sector mantiene un peso en el PIB inferior al de la media de la Unión Europea (14,72% en España frente al 20,10% de media en la UE-27 en 2023), lo que viene a indicarnos la necesidad de un fortalecimiento estructural y nuevas políticas para ganar músculo industrial y competitividad”. En este sentido, Vázquez Taín se ha referido al Proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica, al que ha definido como “una iniciativa legislativa de gran importancia y urgencia, que busca reemplazar una normativa con más de 30 años, y cuya aprobación y puesta en marcha no debería demorarse más (el plazo para presentar enmiendas en el Congreso se ha ampliado desde el mes de febrero más de veinte veces, la última hasta el 3 de septiembre, si no se extiende aún más). Sobre esta norma, el presidente de los economistas ha remarcado que, “a la luz de este y otros informes de años anteriores, además de lo que ya recoge la propia ley, se necesita simplificar la burocracia, en un claro compromiso transversal con otros ministerios, y crear un fondo de financiación específico para la industria que le permita liberar todo su potencial”.
Por otra parte, el director del Servicio de Estudios CGE y coordinador del Informe, Salvador Marín, ha manifestado que en este informe “tenemos luces y sombras en el comportamiento de las variables económicas de la industria española. Por un lado, con los datos oficiales disponibles a la fecha de redacción de este informe veíamos que 2022 mostró incrementos claros en la cifra de negocios (26,45%), el total de compras de bienes y servicios (30,65%) y el Excedente Bruto de Explotación (24%). Sin embargo, 2023 cerró con caídas en estas mismas variables, mientras que el número de empresas y el personal ocupado también disminuyeron o apenas variaron positivamente. Junto a ello, el Indicador de Clima Industrial (ICI) ha permanecido en terreno negativo de forma consecutiva durante 31 meses, reflejando una cartera de pedidos negativa y elevadas existencias, aunque con expectativas de producción positivas pero decrecientes. No obstante, y, por otro lado, los Índices de Producción Industrial (IPI) y de Ventas (IV) de España se han situado por encima de la media europea a lo largo de 2024, un contraste con años anteriores”. Por todo ello, Marín ha cerrado su intervención poniendo el acento en que “las cifras suelen ser frías y tozudas, por ello, si queremos que realmente el peso de la industria en el PIB español se situé en el porcentaje que se merece una economía como la española, hay que actuar sobre las palancas que hagan activar al terreno positivo y constante las magnitudes que año a año analizamos”.
La coordinadora del VIII Barómetro Industrial, Mónica Ramírez, ha presentado las principales conclusiones del Barómetro de este año, que se indican a continuación.
BARÓMETRO INDUSTRIAL 2024
Temas de actualidad:
- Uno de los asuntos que más preocupa es la creciente dificultad para captar talento cualificado en la industria. Un 58 % de los ingenieros encuestados considera que existe una falta importante de perfiles técnicos especializados en el mercado laboral, lo que evidencia una brecha significativa entre la formación actual y las competencias efectivamente requeridas en el entorno productivo. Esta falta de adecuación repercute directamente en la capacidad de las empresas para innovar, ejecutar proyectos estratégicos y afrontar con garantías los procesos de transición tecnológica.
- Otro de los temas por los que se les ha preguntado es la necesidad de reforzar las medidas de defensa comercial frente al dumping (empresas extranjeras introducen productos a precios artificialmente bajos en el mercado europeo). Más de la mitad de los ingenieros (53 %) opina que la Unión Europea debería endurecer sus medidas frente al “dumping” y la competencia desleal, reflejando una fuerte demanda de protección. Un 18 % aboga por actuar con precaución solo en casos justificados, y un 14 % prefiere mantener las medidas actuales.
- En relación con la crisis del automóvil en Europa, derivada en parte del auge de los fabricantes asiáticos y la caída de la demanda, los ingenieros encuestados expresan un elevado nivel de inquietud por las posibles repercusiones que esta situación podría tener en España, país con una fuerte dependencia de la industria auxiliar de automoción. Un 74 % de los profesionales considera que esta crisis puede tener un impacto negativo significativo sobre el sector en nuestro país.
- Respecto a la introducción del vehículo eléctrico, los ingenieros identifican varios obstáculos que ralentizan su desarrollo. El principal obstáculo para adoptar el vehículo eléctrico en España es su precio elevado (35 %), seguido de la escasez de puntos de recarga (27 %), lo que refleja una preocupación por la infraestructura disponible. Además, el 21 % muestra desconfianza en la seguridad de estos vehículos. Por otra parte, la mayoría de los encuestados (73%) considera un error que el sector automovilístico europeo se enfoque exclusivamente en la tecnología del coche eléctrico, frente al 21 % que opina justamente lo contrario.
- Otro de los temas abordados con especial interés ha sido la transición hacia una industria descarbonizada. Para lograr este objetivo, los encuestados destacan como medidas prioritarias el fomento de la investigación y el desarrollo industrial; el incentivo a nuevas inversiones, y la protección del “Made in Spain” o “Made in Europe”. Estas respuestas evidencian el deseo del colectivo de liderar una transición verde que no comprometa la competitividad ni la soberanía industrial del país.
- La dependencia europea de materiales críticos es otro de los aspectos que genera preocupación. Los ingenieros muestran una clara preferencia por medidas innovadoras y sostenibles para reducir la dependencia europea de estos materiales. La investigación en nuevos materiales se valora como la opción más prioritaria, seguida por los contratos a largo plazo con proveedores. También se consideran relevantes el reciclaje y las nuevas prospecciones, aunque en menor medida.
- En cuanto a la reforma del mercado eléctrico europeo, se observa una clara preferencia por medidas que favorezcan la estabilidad de precios y el impulso a las energías renovables. La fiscalidad favorable a las energías limpias (32%), la eliminación del modelo marginalista (26%) y la apuesta por contratos a largo plazo (23%) se sitúan entre las propuestas más respaldadas. Estas respuestas reflejan un deseo colectivo de avanzar hacia un sistema energético más justo, previsible y competitivo.
- El cierre progresivo de las centrales nucleares en España también ha sido objeto de consulta. Según los datos del Barómetro Industrial 2024, en el contexto del cierre programado de las centrales nucleares españolas, que actualmente aportan aproximadamente el 20 % de la producción eléctrica nacional, se preguntó a los ingenieros si consideran adecuada esta medida o si, por el contrario, debería ampliarse su vida útil. Según los datos recogidos, una amplia mayoría del 78 % de los encuestados considera que debería ampliarse la vida útil de las centrales nucleares, lo que indica un respaldo mayoritario a mantener estas instalaciones activas durante más tiempo del inicialmente previsto. Solo un 15 % considera adecuado el cierre en las fechas ya establecidas, y un 6 % se muestra indeciso o no se pronuncia al respecto.
- Los resultados reflejan una visión predominantemente crítica sobre las consecuencias del cierre de las centrales nucleares. La mayoría de los encuestados (48 %) considera que el cierre de las centrales nucleares aumentará el precio de la electricidad, reflejando una preocupación generalizada por sus efectos económicos. Un 22 % teme problemas de suministro, mientras que un 12 % cree que se fomentarán nuevas fuentes renovables. Un 9 % opina que impulsará el uso de centrales de ciclo combinado, y un 4 % piensa que promoverá la inversión en almacenamiento de energía.
- En otro orden de cosas, en materia de sostenibilidad, la mayoría de las empresas muestra un escaso nivel de preparación respecto a la elaboración del Informe de Sostenibilidad o Estado de Información No Financiera. Un 51 % refleja un elevado desconocimiento sobre esta obligación. Un 37 % afirma que no lo elabora ni estará obligada, mientras que solo un 12 % indica que sí lo prepara o lo hará este año. Estos datos evidencian la limitada implantación de esta normativa y subrayan la necesidad de más información, apoyo institucional y sensibilización para facilitar su cumplimiento. Además, un 59 % lo valora con un nivel alto de importancia, destacando su utilidad para el desarrollo de la actividad, el acceso a financiación y la generación de negocios.
- En materia de productividad industrial, los profesionales encuestados destacan la necesidad de incentivar la I+D+i (35%), apoyar el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial (31%), y promover la formación en industrias descarbonizadas (29%). También se valora positivamente la incorporación de nuevas tecnologías y modelos de trabajo más flexibles, como vía para aumentar la competitividad sin renunciar al bienestar laboral.
- La presión fiscal es percibida como un obstáculo creciente para el desarrollo empresarial. Un 59% de las empresas industriales reconoce un aumento de esta carga en los últimos años, y un 80% considera que su impacto es muy relevante. Esta percepción sugiere la necesidad de revisar los marcos tributarios actuales para asegurar que no penalicen la inversión ni dificulten la modernización del tejido productivo.
- En cuanto a la inteligencia artificial, se percibe un interés creciente, aunque todavía muchas empresas no han iniciado su preparación para integrarla. El 46% afirma no haber dado pasos concretos en este sentido, si bien se reconoce de forma mayoritaria su potencial para transformar el modelo industrial, mejorar la eficiencia operativa y abrir nuevas oportunidades de negocio; frente al 24% de las empresas que aseguran estar preparadas en gran medida.
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